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Cargando…La primera decisión que resuelve este proyecto es la del tamaño: aquí no hay opciones de tres o cuatro recámaras que disparen el precio de entrada, sino dos tipologías compactas —una y dos recámaras— pensadas para quien busca un departamento funcional en una zona donde el metro cuadrado central pesa. La unidad de una recámara tiene 43.22 m² de superficie total y 39.65 m² construidos, con un baño completo; la de dos recámaras crece a 57.08 m² totales y 50.31 m² construidos, con dos baños completos. Son metrajes que no sobran, pero que están calculados para que cada metro tenga uso: nada de pasillos anchos ni áreas muertas que solo suman al precio sin sumar a la vida diaria.
Lo que compensa el tamaño de las unidades es lo que pasa fuera de ellas. El desarrollo concentra sus amenidades en un rooftop que funciona como la sala de estar que las unidades no tienen espacio para ofrecer: alberca infinita con vista, jacuzzi, dos bares para reunirte con vecinos o invitados, ducha exterior, zona de tumbonas y un área de yoga al aire libre. A esto se suma un gimnasio, un sauna y un ice bath, una combinación poco común en un edificio de solo 28 unidades y que apunta a un perfil de comprador que valora la recuperación física tanto como el ocio. El lobby con recepción y la seguridad 24 horas con CCTV completan un esquema pensado para quien va a vivir ahí de forma permanente y para quien lo va a rentar por temporadas: en ambos casos, la sensación de edificio cuidado importa tanto como la unidad misma.
El diseño responde a un concepto que el propio arquitecto, César Hernández, describe como arquitectura contemporánea con funcionalidad inteligente, usando materiales y acabados de la zona. Esa decisión tiene una consecuencia práctica: en climas cálidos y húmedos como el de Playa del Carmen, elegir materiales pensados para la región suele traducirse en menos mantenimiento correctivo a mediano plazo, algo que quien compra para rentar agradece cuando no vive ahí para supervisarlo de cerca.
El proyecto está en construcción, con un diez por ciento de avance registrado y entrega programada para el 30 de abril de 2027, dentro de una sola fase que agrupa la totalidad de las 28 unidades. De esas, 13 seguían disponibles al momento de este reporte, lo cual, en un inventario tan reducido, dice algo sobre el ritmo de colocación: no es un desarrollo con cientos de departamentos donde sobra tiempo para decidir con calma. El esquema de pago ofrece flexibilidad real: financiamiento directo con el desarrollador, con opciones que van desde un 60% de enganche hasta esquemas de 90% inicial con descuento asociado, además de una estructura de preventa con 40% de enganche, 40% durante los 12 meses de obra y 20% contra entrega vía crédito hipotecario. Quien prefiere no depender de un banco desde el día uno tiene aquí una ruta clara para escalonar el pago sin salir del trato directo con el desarrollador.
Estar a una calle de la Quinta Avenida cambia por completo cómo se vive el día a día en Playa del Carmen, y esa es la posición exacta de este desarrollo: sobre la Avenida 10 con calle 68, en la colonia Luis Donaldo Colosio, a pasos de la arteria peatonal más caminada del Caribe mexicano. Desde ahí, restaurantes, cafés, tiendas y la vida nocturna de la Quinta quedan a un paseo corto, sin necesitar auto para el uso cotidiano, pero también sin pagar la prima de estar sobre la avenida misma, donde el ruido y el flujo turístico son constantes las 24 horas.
La playa está a apenas 550 metros, un trayecto que se cubre caminando en pocos minutos, y el desarrollador señala que corresponde a la Playa 72, distinguida con certificación Blue Flag, un estándar internacional de calidad de agua y manejo ambiental que no todas las playas de la zona tienen. Para quien busca terminar el día con los pies en la arena sin depender de traslados largos, esa cercanía resuelve algo que en otras zonas de Playa del Carmen —donde el crecimiento se ha movido hacia el norte y el sur, lejos del centro— ya no es tan sencillo de conseguir a un precio de entrada accesible.
El entorno inmediato también resuelve lo operativo: un supermercado a 1.7 kilómetros y un hospital a 4.4 kilómetros significan que las compras semanales y una eventualidad médica están a minutos, no a un viaje. Para quien compra para vivir de forma permanente, esa cercanía a servicios básicos pesa tanto como la playa en la decisión de dónde instalarse; para quien compra para rentar, es un argumento que se traduce directamente en reseñas positivas de huéspedes que no tienen que planear cada salida.
La conectividad con el resto de la región tampoco se sacrifica por estar en el centro. El aeropuerto de Cancún está a unos 40 minutos en auto, la distancia estándar para quien llega desde fuera del estado, ya sea a instalarse o a hospedarse por temporadas cortas. Esto ubica al proyecto dentro del corredor turístico más consolidado de la Riviera Maya, con acceso directo a la carretera federal que conecta con Cancún al norte y Tulum al sur, sin depender de vías secundarias o de un desarrollo aislado donde la infraestructura todavía se está construyendo alrededor.
Lo que distingue a esta ubicación de otras zonas en expansión de Playa del Carmen es precisamente que no es una apuesta a futuro: el corazón de la ciudad, con su oferta comercial y gastronómica ya consolidada, está ahí desde el primer día. No hay que esperar a que se construyan los servicios alrededor, porque ya existen y llevan años funcionando. Esa madurez del entorno reduce la incertidumbre típica de comprar en una zona todavía en desarrollo, y es un factor que tanto compradores para uso personal como para renta vacacional valoran al momento de decidir entre ubicaciones dentro de la misma ciudad.
Elegir vivir en el centro de Playa del Carmen es elegir caminar a todos lados, y esa es la promesa que sostiene este proyecto. La vida diaria se organiza sin depender del auto: el café de la mañana, la cena entre semana, la caminata nocturna hasta la playa, todo queda a distancia de pie desde la puerta del edificio. Es un estilo de vida urbano-costero donde la rutina y el descanso ocurren en el mismo radio de unas cuantas cuadras, algo que compradores que vienen de ciudades grandes suelen buscar específicamente cuando deciden mudarse a la costa: menos traslados, más tiempo real disponible.
El rooftop es, en la práctica, la extensión de la sala y el patio que las unidades compactas no tienen espacio para ofrecer, y está diseñado para dos rutinas distintas que conviven bien: la social y la de bienestar. Los dos bares y la zona de tumbonas funcionan para una tarde entre amigos o vecinos viendo el atardecer; el gimnasio, el sauna, el ice bath y el área de yoga exterior arman una rutina de cuidado físico que normalmente exigiría pagar membresías por separado en distintos lugares de la ciudad. Tener ambas cosas en el mismo edificio simplifica la vida de quien valora la actividad física tanto como la vida social, sin necesidad de trasladarse para ninguna de las dos.
Para quien piensa en este departamento como una segunda residencia o como una propiedad de uso mixto —estancias propias combinadas con renta en temporadas que no se ocupan—, la ubicación central juega a favor de forma directa: la demanda de renta vacacional en Playa del Carmen se concentra en las zonas caminables al centro y a la playa, precisamente el perfil de esta ubicación. Un huésped que llega por unos días valora no depender de taxis o apps de transporte para llegar a la Quinta Avenida o a la arena, y esa comodidad suele traducirse en mejores calificaciones y en huéspedes que repiten.
La seguridad 24 horas con circuito cerrado de cámaras y el lobby con recepción añaden una capa de tranquilidad que importa particularmente a propietarios que no van a estar presentes todo el año: saber que hay control de acceso y vigilancia constante permite delegar la administración del inmueble con más confianza, ya sea a una empresa de renta o a un familiar de confianza. Es un detalle operativo, pero es exactamente el tipo de detalle que separa una inversión que da tranquilidad de una que exige supervisión constante a distancia.
Finalmente, el tamaño reducido del desarrollo —28 unidades en una sola fase— tiene una consecuencia directa en la experiencia de vivir ahí: menos vecinos, menos tráfico en pasillos y elevadores, y una relación más cercana entre los residentes y el personal del edificio. En un mercado donde muchos desarrollos nuevos de la zona superan las 100 o 200 unidades, optar por un edificio boutique es también optar por una escala más manejable, tanto para quien busca la calma de conocer a sus vecinos como para quien administra la propiedad a distancia y prefiere lidiar con una estructura más pequeña y directa.
| Modelo | Tipo | Rec | Baños | m² | Precio | Ref. | Estatus |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2 recámaras | A | 2 | 2 | 57.08 | $4,406,250 MXN | $259,711 USD | Preventa |
| 1 recámara | B | 1 | 1 | 43.22 | $3,286,000 MXN | $193,681 USD | Preventa |
El precio referencial se calcula con TC Banxico. Precio final depende del tipo de cambio acordado en la negociación.
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