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Cargando…Lo que ganas aquí es una casa que crece contigo: tres recámaras distribuidas en dos niveles, de modo que las habitaciones quedan arriba, lejos del movimiento del área social, y abajo tienes el espacio para vivir el día. Son 125 metros cuadrados construidos sobre un terreno de 128, una proporción que te da la casa completa sin patios enormes que mantener.
La cocina es el corazón de esta tipología. Llega equipada y con isla, ese mueble central donde acaba concentrándose la vida de la familia: preparas la comida mientras alguien hace tarea al lado, desayunas de pie antes de salir, o simplemente es donde todos se juntan sin planearlo. No tienes que comprar ni instalar la cocina desde cero; la casa ya viene lista para usarse en ese punto.
Los dos lugares de estacionamiento son un detalle que se agradece a diario cuando hay más de un auto en casa y no quieres pelear por espacio en la calle. La orientación sur ayuda a que las áreas reciban luz natural buena parte del día, lo que se traduce en ambientes más cálidos y menos dependencia de la luz artificial por las mañanas.
Que se admitan mascotas cambia la decisión para muchas familias: llegas con todos, sin excepciones ni negociaciones con reglamentos. Es una casa habitacional pensada para habitarse de verdad, no para adaptarse a la fuerza. Antes de decidir puedes ver el plano completo y un recorrido en video, que te dejan entender cómo fluyen los espacios entre el nivel de día y el de descanso mucho mejor que cualquier descripción.
Vivir aquí significa quedarte dentro de un desarrollo residencial planeado, no en una casa suelta: la vista da a una calle interior, lo que en la práctica se traduce en menos ruido de tránsito, menos gente de paso y un entorno más tranquilo para que los niños salgan o para que llegues a descansar al final del día.
Ese tipo de ubicación interna suele ser la que más buscan las familias que priorizan la calma sobre estar sobre una avenida. No tienes el bullicio de la vía principal entrando por la ventana, y a cambio ganas un ambiente más contenido y previsible, donde reconoces a tus vecinos y el movimiento del día es el de una comunidad, no el de una carretera.
La casa forma parte de un conjunto habitacional, así que compartes con el resto del desarrollo la lógica de un lugar diseñado para vivir en familia. Esa pertenencia importa cuando piensas en seguridad cotidiana, en el mantenimiento de las zonas comunes y en el tipo de gente que va a ser tu vecindario.
Para terminar de dimensionar el entorno inmediato —qué tienes a caminando, cómo se conecta con el resto de la zona y qué servicios quedan cerca— lo mejor es revisar el recorrido en video, que te da una lectura del contexto que ninguna ficha reemplaza. Es la manera más honesta de que confirmes si el ritmo del lugar es el que tu familia busca antes de invertir tiempo en una visita presencial.
El día a día en esta casa está pensado para una familia que quiere separar sus tiempos sin salir de casa. Al tener las recámaras en el segundo nivel y el área social abajo, cada quien tiene su espacio: los que trabajan o estudian pueden aislarse arriba mientras la vida activa de la casa ocurre en la planta baja, sin que una zona invada a la otra.
La cocina con isla marca el tono de cómo se vive aquí. Es el punto donde termina reuniéndose todo el mundo, el que convierte cocinar en algo compartido en lugar de una tarea aislada. Para familias que valoran comer juntos y tener a la vista lo que pasa en casa, ese diseño de espacio abierto cambia la rutina.
Que puedas traer a tus mascotas suma a esa sensación de casa completa: no hay que dejar a nadie fuera ni buscar excepciones. Sales con el perro, tienes el espacio del terreno y la vida de un conjunto residencial alrededor.
Para quien la ve como inversión, el planteamiento de rendimiento combina renta y plusvalía, así que no estás atado a un solo camino: puedes habitarla, rentarla o mantenerla como un activo que trabaja en dos frentes. Esa flexibilidad da margen para que la decisión se adapte a cómo cambie tu vida en los próximos años. Entre el espacio para la familia, la tranquilidad de la calle interior y la opción de que además rinda, es una casa que responde tanto a quien quiere vivirla como a quien quiere que su dinero se mueva.
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