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Cargando…Lo que compras en este lote no es una casa terminada, sino la libertad de decidir cuándo y cómo construir la tuya. Con 665.28 metros cuadrados de superficie —terreno y superficie total coinciden, así que no hay sorpresas de área común descontada—, tienes espacio real para proyectar una residencia con jardín, alberca o los ambientes que quieras sin sentirte apretado contra la barda del vecino. Es un lote generoso para el estándar de comunidades planeadas en la Riviera Maya, donde muchos desarrollos ofrecen superficies menores a precios similares.
El precio de 145,000 USD, equivalente a poco más de 217 dólares por metro cuadrado, ubica a este lote en un punto de entrada accesible para quien quiere asegurar terreno en preventa antes de que avance la urbanización del resto de la comunidad. Comprar en esta etapa significa participar del desarrollo desde una fase temprana, con el trade-off natural de que la construcción y consolidación del entorno tomarán tiempo.
La capacidad para dos estacionamientos ya contemplada en el lote es un detalle que facilita el diseño posterior: no tienes que resolver ese espacio desde cero, sino integrarlo a tu proyecto arquitectónico con la certeza de que el terreno lo permite. Al tratarse de suelo habitacional sin construcción previa, el lote no viene amueblado ni equipado —lógico, dado que aún no existe una edificación—, lo que te da control total sobre el diseño interior y exterior de la futura casa.
Si prefieres no lidiar con arquitectos, permisos y contratistas por tu cuenta, el desarrollador ofrece acompañamiento de diseño y construcción, una opción que simplifica el proceso para quien quiere edificar sin gestionar cada detalle. Y si tu plan es esperar y dejar que el terreno se aprecie mientras la comunidad termina de consolidarse, la naturaleza de este producto —lote sin obligación de construir en un plazo fijo— también lo permite.
Vivir o invertir aquí significa estar a corta distancia de los puntos que definen la vida en la Riviera Maya, sin cargar con el ritmo y la densidad de las zonas más saturadas. El desarrollador ubica Amares a 20 minutos de Playa del Carmen y 25 de Tulum, lo suficientemente cerca para aprovechar restaurantes, oficinas y vida urbana cuando la necesitas, y lo suficientemente lejos para volver cada día a un entorno tranquilo.
La cercanía con Puerto Aventuras es todavía más marcada: la marina está a apenas 5 minutos, así que si el ecosistema náutico —muelles, restaurantes frente al mar, actividades acuáticas— forma parte de tu estilo de vida o de tus planes de renta a futuro, lo tienes prácticamente en la puerta de tu comunidad. A esto se suma la proximidad con campos de golf de primer nivel en la zona, un atractivo adicional para quien busca ese tipo de entorno recreativo cerca de casa.
La playa tampoco queda lejos: Xpu-Há, una de las costas más apreciadas de la región por sus aguas tranquilas y su carácter menos comercial que otras playas de la Riviera Maya, está a 800 metros de Amares. Eso significa que el mar es parte de tu rutina posible, no una excursión que hay que planear con anticipación.
Más allá de la ubicación geográfica, lo que distingue a Amares es la infraestructura que ya rodea al lote antes de que construyas nada. Vialidades de concreto hidráulico, instalaciones subterráneas de energía eléctrica, telefonía y fibra óptica, iluminación en andadores y una conexión directa a subestación eléctrica para garantizar suministro estable son elementos que normalmente se resuelven después de comprar terreno, no antes. Aquí vienen incluidos en el planteamiento urbano de la comunidad, lo que reduce imprevistos técnicos al momento de construir. El acceso controlado con tecnología para residentes, invitados y personal de servicio, junto con vigilancia 24/7, añade una capa de tranquilidad que pesa especialmente si compras para construir a futuro y no vas a habitar la zona de inmediato.
Comprar en Amares es comprar acceso a una comunidad que ya piensa en cómo vas a vivir el día a día, no solo en dónde vas a construir. Más del 60% del desarrollo se destina a áreas verdes y conservación natural, lo que se traduce en senderos, vegetación nativa y espacios abiertos que forman parte de la experiencia cotidiana de caminar, correr o simplemente estar fuera de casa, no solo un dato de folleto.
El Wellness Center integrado en la naturaleza, con ambientes de cenotes habilitados para uso recreativo, deck de yoga y temazcal, le da a los futuros residentes opciones de bienestar que normalmente hay que buscar fuera de una comunidad residencial. Si te interesa mantenerte activo, el Sport Village concentra pista de atletismo, campo de fútbol 11, canchas de tenis, pádel, pickleball y básquetbol, gimnasio profesional y alberca semiolímpica, todo dentro del mismo desarrollo donde vas a construir tu casa.
Para la vida social y familiar, la Casa Club ofrece alberca para adultos, club infantil con su propia alberca, salones para eventos y terrazas, mientras que el Pet Park resuelve un espacio que muchas comunidades privadas olvidan. El Club Gastronómico con huerta farm-to-table añade una dimensión distinta: la posibilidad de participar en clases de cocina con ingredientes cultivados por los propios residentes, algo poco común en desarrollos residenciales de la región.
El servicio de shuttle con recorrido en el circuito Amares–Akumal–Puerto Aventuras facilita moverte sin depender del auto para actividades cercanas, y el programa Amares Members Rewards suma beneficios en clubes de playa, restaurantes y hoteles de la Riviera Maya, extendiendo el valor de vivir aquí más allá de los límites de la comunidad. Todo esto construye un entorno pensado para que la vida diaria, no solo la construcción futura de tu casa, tenga sentido desde el primer día.
El precio referencial se calcula con TC Banxico. Precio final depende del tipo de cambio acordado en la negociación.
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