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Cargando…Comprar un lote aquí te da algo poco común en la zona: la libertad de construir la casa que quieres, con el respaldo de una comunidad ya planeada a tu alrededor. Son 422 lotes urbanizados con los servicios llegando a pie de cada predio, lo que significa que no heredas el problema de meter infraestructura por tu cuenta. Empiezas a proyectar tu construcción sobre terreno preparado, y esa diferencia se nota tanto en tiempos como en costos.
El carácter del lugar se define desde la entrada. El acceso está pensado como un pórtico monumental con ocho estelas monolíticas de piedra, cuatro de ellas ascendiendo hasta doce metros de altura. No es un adorno: es la primera señal de que entras a un entorno cuidado, con un lenguaje de diseño inspirado en la solidez de los antiguos imperios mediterráneos. Cruzar esa puerta cada día cambia cómo se siente llegar a casa.
La escala del predio es lo que hace posible que todo conviva sin estorbarse. Con 135 metros de frente y 2.3 kilómetros de fondo, la zona comercial queda al frente, sobre la carretera, y las privadas habitacionales se retiran hacia el interior. Eso te da lo mejor de dos mundos: servicios y locales a mano, pero tu casa lejos del ruido y el tránsito. Entre una cosa y otra corren camellones arbolados y un parque urbano central que funciona como pulmón verde del conjunto, manteniendo el diálogo con la selva característica de Quintana Roo.
El corazón social es la Casa Club, y ahí está buena parte de lo que justifica vivir en comunidad. Tiene alberca semiolímpica con carril de nado para quien entrena en serio, gimnasio equipado, área de sauna y salón de spinning. Afuera, canchas de tenis y pádel de nivel profesional para que el deporte sea parte de la rutina, no una salida que hay que planear. Para trabajar sin salir del desarrollo hay espacios de coworking y centro de negocios, y para la vida diaria un salón de eventos, restaurante de autor, snack bar y sport bar.
Las familias encuentran su lugar con Kids Club y Juniors Club, y hasta servicios que normalmente exigen salir del fraccionamiento, como barbería y salón de belleza. Quien vive con mascota tiene un Pet park con servicio de grooming, un detalle que resuelve algo concreto del día a día. En total son más de quince amenidades pensadas para que la comunidad tenga vida propia.
Dos elementos de infraestructura merecen atención porque hablan de cómo está construido el proyecto por dentro. El primero es la seguridad: acceso controlado por caseta con vigilancia activa las 24 horas, sobre el perímetro y las vialidades internas. El segundo es ambiental y menos visible pero igual de importante: un sistema propio e independiente de tratamiento de aguas residuales. En una región donde el agua corre por ríos subterráneos y cenotes, esa decisión protege los mantos freáticos de la zona y demuestra que el enfoque sostenible no es discurso.
El master plan admite dos caminos según lo que busques. Los lotes residenciales están orientados a construir tu casa unifamiliar, ya sea para vivirla o para integrarla a renta de larga estancia. Los lotes comerciales se ubican al frente, diseñados para captar tanto a los residentes del conjunto como al tráfico de la carretera federal. El desarrollo avanza por fases, con la primera entregándose hacia 2027, así que compras en una etapa temprana con un horizonte de construcción claro.
Llegar y salir sin pelearte con caminos secundarios es de las cosas que más se agradecen a diario, y aquí lo tienes resuelto desde el diseño. El desarrollo está a pie de la Carretera Federal 307, la arteria que conecta todo el corredor Cancún-Tulum, lo que elimina esos accesos complicados por terracería que restan tiempo y valor a muchos terrenos de la zona. Entras y sales directo a la dinámica costera.
La ubicación frente a Punta Maroma es el gran argumento. Esa franja de arena blanca y agua turquesa queda a unos 15 minutos en auto, así que la playa deja de ser un destino de fin de semana para volverse parte de tu semana. No compras frente al mar, pero sí a distancia real de manejo de una de las playas mejor valoradas del municipio, con la ventaja de un terreno urbanizado y una comunidad completa detrás.
El entorno inmediato te dice mucho sobre hacia dónde va la zona. Alrededor hay desarrollos hoteleros y residenciales de alto perfil como Corasol y el complejo Kanai, donde opera el St. Regis, este último a unos 3 kilómetros. Mayakoba queda a cerca de 7 kilómetros y Playa Paraíso a unos 6. Estar rodeado de proyectos de ese nivel importa: define el tipo de vecino, el tipo de servicio que llega y el perfil de la infraestructura que se consolida cerca.
Hacia el norte, Puerto Morelos está a unos 21 kilómetros, y el Aeropuerto Internacional de Cancún a unos 38 kilómetros por carretera, lo que en tiempos ronda los 45 minutos y facilita mucho la vida a quien viaja seguido o recibe visitas. Esa conexión aeroportuaria directa es lo que hace viable tanto vivir aquí todo el año como usar la propiedad de forma intermitente.
Hacia el centro de Playa del Carmen tienes la parte urbana resuelta en pocos minutos. Supermercados como Walmart, tiendas de equipamiento para tu construcción como Home Depot, y la oferta gastronómica y comercial de la Quinta Avenida quedan a mano. El municipio es Solidaridad, con Playa del Carmen como cabecera: un destino con vida cultural, gastronómica y nocturna ya consolidada, no un punto aislado que dependa por completo del turismo estacional.
Y luego está lo que rodea todo esto sin salir de la región: cenotes de agua cristalina y zonas arqueológicas mayas a distancia de excursión. Es el tipo de entorno que combina la practicidad de tener ciudad cerca con la posibilidad real de escaparte a la naturaleza el mismo día. Para alguien que evalúa construir un patrimonio, esa mezcla de conectividad carretera, cercanía a playa y respaldo de desarrollos consolidados alrededor es exactamente lo que sostiene el valor de un terreno en el tiempo.
Vivir aquí se parece a tener tu propia casa con el respaldo de un club deportivo y un pequeño pueblo de servicios a la vuelta. La mañana puede empezar con vueltas en la alberca semiolímpica de carril de nado o una sesión en el gimnasio, seguir con trabajo en el coworking sin manejar a ningún lado, y cerrar con un partido de pádel al caer la tarde. Todo eso ocurre dentro del mismo perímetro, sin sumar traslados a tu día.
Para quien vive en familia, el diseño resuelve la logística cotidiana. Los niños tienen Kids Club y los más grandes su Juniors Club, mientras el parque urbano central y los camellones arbolados dan espacio para caminar, andar en bici o simplemente estar afuera. Servicios que normalmente exigen salir del fraccionamiento, como barbería y salón de belleza, están integrados, lo que convierte encargos de rutina en algo que resuelves sin planear una salida.
Si tienes mascota, el detalle del Pet park con servicio de grooming cambia la experiencia diaria: hay un lugar pensado para que corra y se atienda dentro de la comunidad. Son esos elementos concretos, más que los grandes titulares, los que hacen que un desarrollo se sienta habitable y no solo bonito en render.
La vida social encuentra dónde suceder sin depender de la ciudad. El salón de eventos sirve para reuniones privadas, y el restaurante de autor, el snack bar y el sport bar dan opciones para comer o encontrarse con vecinos sin subirte al auto. Eso ayuda a que la comunidad tenga vida propia, algo que en un fraccionamiento de lotes marca la diferencia entre un lugar que se llena de gente y uno que solo se llena de casas.
La tranquilidad tiene una base tangible: acceso controlado por caseta con vigilancia 24/7 sobre el perímetro y las vialidades internas. Sabes quién entra y quién sale, y eso se traduce en dejar a los niños jugar afuera o salir a correr temprano sin pensarlo dos veces. Es el tipo de seguridad que no se nota cuando funciona, y que precisamente por eso vale.
Hay un lenguaje ambiental que también forma parte del estilo de vida. El sistema propio de tratamiento de aguas y el compromiso de mantener los espacios verdes en diálogo con la selva de Quintana Roo hacen que la comunidad no viva de espaldas al entorno. Para muchos compradores, saber que su hogar no compromete los cenotes y ríos subterráneos de la región pesa tanto como cualquier amenidad.
Y afuera está la Riviera Maya entera. La playa de Punta Maroma a 15 minutos para un día de mar, la Quinta Avenida para salir de noche, cenotes y ruinas mayas para las escapadas de fin de semana. Es un estilo de vida que te deja elegir entre el ritmo tranquilo de tu comunidad cerrada y la energía de uno de los destinos más vibrantes de México, sin tener que mudarte para cambiar de plan.
| Modelo | Tipo | Rec | Baños | m² | Precio | Ref. | Estatus |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| — | Lote Residencial | 0 | 0 | 200 | $1,599,840 MXN | $94,304 USD | Preventa |
| 3 recámaras | Casa Tzalam | 3 | 3 | 446 | $6,611,997 MXN | $389,750 USD | Disponible |
| 2 recámaras | Casa Secuoya | 2 | 2 | 151.31 | $4,404,750 MXN | $259,642 USD | Disponible |
| 3 recámaras | Casa Arce | 3 | 3 | 296 | $6,568,800 MXN | $387,204 USD | Disponible |
El precio referencial se calcula con TC Banxico. Precio final depende del tipo de cambio acordado en la negociación.
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